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Concurso Internacional de Arte y Vida Artificial

Arte y Vida Artificial en la 11ª edición
de los Premios Internacionales Vida

Si en el pasado arte y ciencia eran inseparables, hoy en día es difícil encontrar un diálogo entre ambas disciplinas. Uno de los pocos lugares donde ocurre este intercambio de forma fluida es en el arte de los nuevos medios. Los creadores que trabajan en este sector, también llamado arte electrónico, realizan obras de arte con medios tecnológicos. Utilizan la tecnología para reflexionar sobre la sociedad informatizada del presente. Fundación Telefónica, desde sus inicios, ha querido apostar por la innovación tecnológica relacionada con el arte y por ello ha sido una institución que ha prestado gran atención al arte de los nuevos medios.

Un proyecto central de Fundación Telefónica es el concurso VIDA. Se trata de un concurso internacional que premia obras de arte electrónico realizadas con tecnologías de vida artificial. La vida artificial es una ciencia interdisciplinar que estudia y crea sistemas artificiales imitando las propiedades de sistemas vivos. A pesar de que la disciplina pueda parecer ajena a nuestras vidas, muchas de las investigaciones de laboratorio sobre vida artificial tienen una importante presencia en productos de consumo que se han hecho cotidianos, como pueden ser las nuevas mascotas electrónicas infantiles (Tamagotchi, Dogz, Catz y muchos otros), video-juegos con personajes que evolucionan con el tiempo, o en interfaces inteligentes para teléfonos móviles y otros aparatos electrónicos que van “aprendiendo” información sobre el usuario.

El término “Vida Artificial” nació en 1987 en el Laboratorio de Los Alamos de Nuevo México bajo la dirección de un taller creado por Christopher Langton. Desde entonces, esta disciplina ha utilizado la informática para simular sistemas vivos. La vida artificial utiliza complejos algoritmos para crear, por ejemplo, criaturas digitales que evolucionan en espacios virtuales, o programar robots para que tengan reacciones humanas. Un concepto clave de la vida artificial es el de “comportamiento emergente”, que hace referencia al tipo de comportamiento que surge por una evolución del programa original. El programador inicia el sistema, pero a partir de allí es el sistema el que parece tomar vida propia y va evolucionando de forma impredecible, tal como lo haría un sistema biológico.

La vida artificial es un campo polifacético que desde hace quince años los creadores están utilizando artísticamente. El arte de la vida artificial responde a la creciente tecnologización de la realidad, creando trabajos creativos que parecen mutar, evolucionar y responder con vida propia. Ejemplo de obra artística de vida artificial podría ser unas criaturas digitales que sobreviven en un entorno virtual. A través de la pantalla podemos contemplar como estas criaturas buscan alimento, compiten con otras especies en el ecosistema virtual, se aparean para tener hijos y finalmente mueren.

A través de estas obras de arte, los creadores están planteándose importantes interrogantes sobre nuestra promiscua relación con las tecnologías y nuestra futura identidad como seres humanos. Estos artistas no pretenden crear artefactos con una funcionalidad específica, sino que trabajan de forma conceptual, utilizando el arte para reflexionar sobre como en nuestra cultura lo tecnológico y lo biológico se hacen cada vez más indistinguibles, una cultura en la que las máquinas se comportan cada vez de forma más humana, y los humanos de forma más mecánica. ¿Hasta dónde debemos llegar los seres humanos en nuestra fagocitación tecnológica? ¿Cuándo dejamos de ser humanos y nos convertimos en mecanismos tecnológicos? Estos artistas se posicionan ante esta nueva realidad, un paso imprescindible si en el futuro queremos realmente tomar las riendas de la carrera tecnológica en lugar de sentir que estamos montados sobre un caballo desbocado.

Pionero en este campo, el concurso VIDA se ha convertido en un referente internacional. Por ser único en el mundo, este concurso tiene la gran responsabilidad de dar forma a una disciplina emergente. Las más de 100 obras premiadas a lo largo de estos años, no sólo representan un referente de excelencia a nivel internacional sino que constituyen, además, un fondo inestimable que documenta la evolución del arte electrónico en una de sus facetas más relevantes. Para reforzar su compromiso con esta tarea de promoción y documentación, Fundación Telefónica tiene previsto crear un Museo Virtual que, trascendiendo los límites del museo tradicional, dé cabida a las piezas ganadoras de ediciones pasadas y futuras.

Como todos los años, VIDA acogerá las más innovadoras propuestas artísticas de vida artificial. Un prestigioso jurado internacional se reunirá para estudiar con detenimiento los proyectos enviados.

En los últimos años, por VIDA han desfilado instalaciones robóticas que coreografían sus movimientos alrededor del público, un salvapantallas que responde a los sonidos del entorno, un mecanismo que recorre nuestro cuerpo y nos hace cosquillas, un ecosistema virtual habitado por criaturas que el público crea y luego contempla como luchan por su supervivencia, plantas que son regadas en proporción a las fluctuaciones de la bolsa de valores, una comunidad de perros robóticos que han sido reprogramados para comportarse como seres híbridos entre perro y cerdo o perro y gato, etc. Queda por ver cómo los proyectos seleccionados este año en VIDA 11.0 nos sorprenderán, nos harán reír, o nos harán reflexionar sobre nuestra tecnológica realidad cotidiana.

Daniel Canogar, Diretor Artístico de VIDA

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